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Fin de las cursadas 2020 en Ingeniería: un logro de todos

Estamos concluyendo las cursadas del Ciclo Lectivo 2020 en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Jujuy. Trece carreras de grado, trescientas asignaturas, cuatro mil alumnos. A ocho meses del confinamiento obligatorio y la consecuente interrupción de las clases presenciales culmina una experiencia inédita para nuestros Docentes y Alumnos. Una experiencia única en el Sistema Universitario, que actuó de maneras diferentes al principio, pero que terminó adoptando la virtualidad como herramienta de excepción para sostener el desarrollo de los aprendizajes de casi 2.000.000 de Estudiantes de las Universidades en todo el país.

En nuestro caso, no hubo dudas. Mientras el Presidente Alberto Fernández nos anticipaba por cadena nacional que disponía el cierre de las Escuelas y que era muy probable que nos tuviéramos que aislar preventivamente por 15 días, el equipo de gestión que conduce la Facultad dispuso, ese mismo domingo 15 de marzo de 2020, el inicio del dictado de la totalidad de las asignaturas a partir del 16 de marzo, fecha programada por el Consejo Académico de la Facultad a fines de 2019.

Veníamos analizando la coyuntura global y resultaba evidente que ese lapso de dos semanas que planteaba el Gobierno se extendería en forma indefinida. Por esta razón y porque planificar los estudios superiores es un aspecto fundamental para Docentes y Alumnos, tomamos la decisión de avanzar pensando especialmente en los Alumnos.

Mientras tanto, se instalaron temas de debate: ¿iba a ser posible alcanzar a todos los Alumnos?, ¿los Docentes teníamos la capacidad de hacernos cargo de nuestra profesión sin contar con una de nuestras herramientas básicas -el Aula de ladrillos?, ¿se podría garantizar la calidad educativa? entre otros. La mayoría de ellos partiendo de la base del fracaso asegurado de la instancia excepcional remota.

Es para destacar cómo reaccionó, en el sentido literal de la palabra, es decir cómo se opuso a la propuesta virtual de la Facultad de Ingeniería, un sector de la Universidad Nacional de Jujuy. No se trataba de cambiar la modalidad de la enseñanza por la decisión de un Ministro de Educación, Rector o Decano, sino que se trataba de dar una solución de emergencia ante una crisis sanitaria mundial.

La escena del cuestionamiento a la única alternativa posible a seguir para mantener en contacto a Docentes y Alumnos, apelando a una metáfora, se podía representar con otra donde los pasajeros de un barco que se hundió son llevados a la costa en botes salvavidas mientras se quejaban furiosamente por los asientos incómodos, porque la compañía no les servía el cóctel de las 19:00 y, por esas razones, pedían enfáticamente a los tripulantes que los arrojen a los tiburones.

Para las autoridades de nuestra Facultad la situación nos resultaba de sencillo diagnóstico. Había ciertas fortalezas: un Plantel Docente de excelencia, como corresponde a toda Universidad Nacional de Gestión Pública, que fue capacitado de manera continua y gratuita durante los últimos ocho años en temas vinculados con el uso de la tecnología en comunicación educativa y las metodologías de aprendizaje centradas en el Alumno; un Estudiantado que por vocación está cerca de la tecnología y entiende que ella no es un fin en sí mismo sino un medio para mejorar las condiciones de vida de las personas; una plataforma educativa virtual funcionando desde hace ocho años en la Universidad Nacional de Jujuy con la alternativa de un respaldo en la Facultad de Ingeniería; varias aulas virtuales en actividad como complemento de la enseñanza presencial; la convicción de las autoridades de que el desafío se podría superar trabajando a la par Alumnos y Docentes y, por último, la certeza de que no participábamos de una competencia para determinar si la enseñanza presencial es mejor o no que la virtual, sabemos que son diferentes.

Por supuesto que había debilidades, como por ejemplo la aparente falta de conectividad o de disponibilidad de dispositivos por parte de Docentes y Alumnos. Debilidades que contrarrestar y que de ninguna manera obligaban a rendirse ante las circunstancias.

Hoy, a fines de noviembre, estamos muy satisfechos del acompañamiento recibido a esta decisión tomada a pesar de las presiones recibidas para actuar en otro sentido. También con el grado de cumplimiento de los objetivo básicos: se dictaron en las fechas establecidas los dos cuatrimestres con las quince semanas de clases previstas por el Consejo Académico para cada uno de ellos; se tomaron evaluaciones con calificación, tanto parciales como finales, no fue necesario suprimir contenidos esenciales en las asignaturas; se dictaron los Trayectos de Formación Complementaria para Ingresantes 2020 y 2021; tal como estaba previsto desde marzo aquellos Docentes que consideraron que algunos de los contenidos que dictan no podían ser aprendidos por los Estudiantes de manera virtual, los han dictado y los están dictando ahora de manera presencial, bajo protocolos aprobados por la Coordinación de Habitabilidad Segura y Prevención del COVID-19 de la Universidad Nacional de Jujuy a propuesta del Comité Operativo de Emergencia y la Comisión de Habitabilidad Segura y Prevención de COVID-19 de la Facultad de Ingeniería.

Estamos finalizando un año trágico para la Humanidad que nos permitió demostrar nuestra capacidad de gestión en medio de una crisis inédita. No hemos tenido un Ciclo Académico “normal”, así como el Mundo no tuvo un año “normal”. Pero decidimos enfrentar el problema y llegamos a una solución. De ninguna manera comparable con los resultados del que hubiera sido un cursado presencial y sin pandemia. Pero claramente mejor que si hubiéramos, desde el lugar que implica para los Docentes ser remunerados por nuestra tarea con un sueldo del Estado, arrojado a los Alumnos a los tiburones.

 

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