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Retomar actividades educativas presenciales: el dilema

Mientras el Mundo, incluida la Argentina, prepara el regreso a las aulas en pleno desarrollo del virus SARS-CoV-2, la Organización Mundial de la Salud advierte que “una reapertura prematura podría empeorar la situación”.

En el hemisferio Norte el año escolar, así como las temporadas de fútbol profesional, comienzan en septiembre de cada año. Por ello, en Europa, Asia y Estados Unidos de América del Norte se están ultimando los detalles para el inicio del ciclo lectivo 2020-2021.

La reaparición de brotes de coronavirus plantea dudas respecto a la aptitud de los funcionarios públicos, de las empresas privadas que venden el servicio educativo y de la conducta de la población involucrada para garantizar la reapertura de los centros escolares con ciertas expectativas de evitar contagios masivos.

No es seguro reanudar las clases presenciales. Casos como el de Israel, uno de los primeros países en reabrir los colegios a finales de mayo, despiertan inquietud. Poco después de la reapertura, cientos de escuelas se vieron obligadas a cerrar de nuevo debido a las infecciones de alumnos y profesores, que esparcieron el virus por sus comunidades.

Una encuesta publicada por el Diario La Vanguardia, de Barcelona, España el pasado 7 de agosto da cuenta de que un 88,52% de la muestra consultada, sobre 43000 personas, no confía en las medidas de prevención de contagios en las escuelas y universidades.

Los expertos dicen que las escuelas solo deberían reabrir en casos en los que el virus esté controlado y bajo medidas de seguridad como la mascarilla o la distancia social.

China, primer país que sufrió el virus, empezó a reabrir escuelas en mayo de 2020. No obstante, según la UNESCO, la mayoría siguen cerradas en las principales regiones. La temperatura de los alumnos se mide a la entrada de los centros y sólo se les permite quitarse la mascarilla a la hora del almuerzo. A pesar de esto, Pekín volvió a cerrar sus escuelas en junio debido a los rebrotes.

En Estados Unidos de Norte América, los grandes distritos han anunciado que empezarán el curso 2020-2021 a distancia. En la lista figuran Los Ángeles, Chicago, Washington, Miami y Atlanta. La excepción es Nueva York, el mayor distrito con más de un millón de niños, que empezará el 10 de septiembre con un modelo mixto, dos días presencial y el resto virtual. Un 77% de los profesores se oponen a empezar el curso con clases presenciales.

El curso escolar se reanudará en Francia de modo presencial y con pocas restricciones. En los espacios cerrados no será obligatorio mantener la distancia física de un metro. La mascarilla será preceptiva para los alumnos de más de 11 años, dentro y fuera del aula, si no es posible mantener la distancia de seguridad. Normas parecidas rigen para los maestros. El lavado de manos será obligatorio varias veces al día.

Alemania retomó a principios de agosto la actividad escolar en forma experimental en medio de la preocupación por el repunte de contagios y el debate sobre el uso o no de la mascarilla. El retorno a las aulas se hace de acuerdo con parámetros de distancia social y medidas de higiene implantadas durante la pandemia, aunque no hay una normativa definida en torno al tapabocas. Otros estados federados, como Berlín ya han impuesto la obligatoriedad de su uso en las zonas comunes, patios y pasillos, pero no en el interior del aula.

En Latinoamérica, solo Uruguay ha retomado las clases presenciales desde el 1 de junio, en un proceso gradual que llevó un mes. No hay constancia de que se haya producido ningún contagio en las escuelas, que siguen un estricto protocolo: los menores solo acuden dos días por semana por un máximo de cuatro horas y deben guardar distancia en las aulas y en el patio.

En el resto de América Latina continúan las clases virtuales, aunque en algunos países, como el nuestro, se ha iniciado el regreso a las aulas durante agosto en provincias con bajos índices de circulación viral, en medio de récords de número de contagios a nivel nacional.

Las autoridades educativas sostienen que es muy importante recuperar cuanto antes el modo presencial, dado que las clases telemáticas perjudican a alumnos de medios sociales más modestos y problemáticos. Esta es una cuestión que no admite demasiados cuestionamientos.

En particular, los niveles educativos obligatorios en la Argentina ofrecen, desde la presencialidad, una contención importante para la amplia mayoría de la población. Es decir, parecería que más que por una cuestión pedagógica, la necesidad de regresar al aula es justificada desde la mayoría de los sectores que lo hacen, por una cuestión social.

El dilema es si, con un sistema de salud altamente tensionado, con más y crecientes números de contagios y fallecimientos diarios que en cualquier otro período desde que se declaró la pandemia, es imprescindible poner en marcha la maquinaria de la escolaridad presencial, con los familiares acompañando a las escuelas a los estudiantes más pequeños, con un aumento en el uso del transporte público, con mayor circulación en las zonas escolares y los enormes riesgos que ello implica.

 

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