Alumnos

Egresados

Docentes

Posgrado

Investigación

Ingresantes

SIU Guarani
Unju Virtual
Campus FI
Extensiones Áulicas

 

Enfoque

5 de abril: Día Internacional de la Conciencia

El Artículo 1º de la Declaración Universal de Derechos Humanos señala que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

Esta actitud generaría una cultura de paz que consiste en valores, actitudes y conductas que plasman y suscitan interacciones e intercambios sociales basados en los principios de libertad, justicia, democracia, derechos humanos, tolerancia y solidaridad. En definitiva, principios que rechazan la violencia y procuran prevenir los conflictos mediante el diálogo y la negociación y que garantizan el pleno ejercicio de todos los derechos y proporcionan los medios para participar plenamente en el proceso de desarrollo de su sociedad.

Por Resolución A/RES/73/329 aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas (UN) el pasado 25 de julio de 2019, se declaró el 5 de abril Día Internacional de la Conciencia, cuya celebración tiene lugar por primera vez hoy.

El Día Internacional de la Conciencia es una vía para movilizar periódicamente los esfuerzos de la comunidad internacional con miras a promover la paz, la tolerancia, la inclusión, la comprensión y la solidaridad, a fin de forjar un mundo sostenible de paz y armonía.

Las Naciones Unidas invitaron a todos los Estados Miembros a que sigan promoviendo la Cultura de Paz con Amor y Conciencia para contribuir a hacer realidad la paz y el desarrollo sostenible, entre otros medios trabajando con las comunidades y otros agentes competentes, a través de medidas conciliadoras y servicios altruistas y alentando el perdón y la compasión entre las personas. Asimismo, instaron a las empresas y a las organizaciones académicas y de la sociedad civil a que el Día Internacional se evoque debidamente.

Más allá de que claramente este desafío no ha sido tomado ni individual ni colectivamente por las culturas occidentales con la profundidad que refleja el discurso de las Naciones Unidas, resulta oportuno compartir una breve reflexión sobre el significado de Conciencia Social o, al menos una interpretación de su significado, para aportar a esta conmemoración.

La palabra conciencia proviene del latín y significa “con conocimiento”. Se trata del acto psíquico que permite a una persona percibirse a sí misma en el mundo. La conciencia es el conocimiento reflexivo de las cosas. Hasta principios del siglo XX. Se le asignaba un sentido estrictamente individual, a través del cual un sujeto puede interactuar con los estímulos externos que forman la realidad convencional e interpretarlos.

La Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, la define como “la capacidad que tenemos los seres humanos para percibir, reconocer y comprender los problemas y las necesidades que tienen las personas de nuestra comunidad, entidad, grupo social o tribu.” Agrega que esta capacidad “implica analizar, reflexionar y tomar postura frente a los problemas conjuntos, teniendo en cuenta que lo que afecta a cualquier miembro de la estructura social tiene un impacto directo en los demás, tanto si es negativo como positivo.”

La conciencia social, desde una mirada amplia, se puede considerar como el conocimiento que una persona tiene sobre el estado de los demás integrantes de su comunidad. El individuo con conciencia social es, justamente, consciente de cómo el entorno puede favorecer o perjudicar el desarrollo de las personas.

El humanismo afirma que la conciencia social se manifiesta mediante la ideología política, la religión, el arte, la filosofía, la ciencia y hasta la estructura jurídica de una sociedad. Según esta corriente de pensamiento, el sujeto que no logra comprender esto se encuentra alienado.

Por otra parte, para el neoliberalismo no existe tal cosa como la sociedad. Aquello que los “ingenuos” llamamos sociedad, en realidad es solo un conjunto de individuos aislados, sin ninguna relación entre sí más que las interacciones que éstos realizan espontáneamente en el mercado. El mercado es la mejor manera de asignar recursos que existe, pues las interacciones espontáneas del mercado, en teoría, maximizan el bienestar producido. La sociedad tiene como única razón de ser el aseguramiento de las condiciones de libre mercado. Cualquier otra intervención en el mercado en nombre de la sociedad solo lo distorsionaría y reduciría el bienestar producido.

La actual coyuntura internacional, una pandemia, es una prueba de fuego para ambas corrientes. ¿La Sociedad será derrotada por los Individuos que la desconocen, especulan, violan el aislamiento social, son irresponsables y aprovechan la circunstancia en beneficio propio? ¿La Sociedad someterá las conciencias individuales al objetivo común de salvar la mayor cantidad de vidas posibles y repartir y barajar de nuevo en la macro y microeconomía?

Todos conformamos la respuesta. En este orden, comparto una cita del escritor Ernest Hemingway en el Día Internacional de la Conciencia Social: “El mundo es un buen lugar, valdría la pena defenderlo.”

 

Copyright © 2014-2022 - Facultad de Ingeniería - UNJu