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Enfoque

Día Mundial de la Justicia Social

La Asamblea General de las Naciones Unidas decidió, el 26 de noviembre de 2007, declarar el 20 de febrero de cada año como el Día Mundial de la Justicia Social.

Entre los fundamentos, se señala que el desarrollo y la justicia sociales son indispensables para la consecución y el mantenimiento de la paz y la seguridad en las naciones y entre ellas y que no pueden alcanzarse si no hay paz y seguridad ni se respetan los derechos y las libertades. Reconoce también que, para sostenerlos es necesario un crecimiento económico de base amplia y sostenido.

En este contexto, la globalización y la interdependencia están abriendo nuevas oportunidades mediante el comercio, las corrientes de inversión y capital y los adelantos de la tecnología, incluida la tecnología de la información, para el crecimiento de la economía mundial y el desarrollo y la mejora del nivel de vida en todo el mundo, al mismo tiempo que persisten problemas graves, como agudas crisis financieras, inseguridad, pobreza, exclusión, desigualdad y grandes obstáculos para que haya una mayor integración de los países.

La justicia social examina cómo una sociedad decide distribuir las cosas que valora, entre ellas ingresos, riqueza, poder. La justicia social debería dar una respuesta a la pregunta: ¿qué es lo correcto a hacer?

El filósofo contemporáneo Michael Sandel, profesor estadounidense de la Universidad de Harvard, identifica tres objetivos que una sociedad puede utilizar para regular la distribución de bienes, esto es, para definir “su” Justicia Social: 1) maximizar el bienestar social, 2) promover virtudes en la ciudadanía o 3) respetar las libertades individuales. Cada una de esas ideas rivales requiere un diferente concepto de justicia y cada una encuentra su camino en las leyes.

El preámbulo de nuestra Constitución Nacional revela que entre sus objetivos se incluyen dos principios generalmente contrapuestos, esto es “promover el bienestar general” versus “asegurar los beneficios de la libertad”.

Para los utilitaristas una política justa es la que incrementa la felicidad colectiva de la sociedad. Creen que el supremo principio de moralidad es maximizar la felicidad de todos evaluando costos y beneficios. El utilitarismo, al centrarse en la “felicidad suprema”, no puede respetar los derechos individuales.

Alternativamente, el concepto de que para que una ley sea justa debe elevar las virtudes de los ciudadanos refleja la visión aristotélica de que la ley debe interesarse en lo que es una vida virtuosa. Debería asignar los bienes para promover virtudes de la ciudadanía. Sin embargo, adoptar esta mirada implica depender de un concepto particular de virtud.

Ambas ideas de justicia social se enfrentan con el tercer enfoque que define Justicia Social como el respeto de las libertades y derechos individuales. Esta es una concepción de libre mercado que protege nuestras opciones voluntarias. Los mercados permiten a las personas escoger cómo valorar las cosas que deciden intercambiar, sin tener en cuenta el impacto general.

Max Weber distinguió las sociedades modernas de las tradicionales y sostuvo que en las sociedades modernas los individuos son formalmente libres e iguales. Weber siempre enfatizó la idea de lo formal, para diferenciarla de lo real. Lo formal es lo que se acepta de hecho como existente para conseguir que la sociedad funcione, aunque no se dé necesariamente en la práctica. Lo real son las limitaciones existentes a la igualdad y la libertad, aunque no siempre se las mencione en el discurso formal.

Juan Domingo Perón, fundador del Peronismo que invoca a la Justicia Social como uno de sus pilares ideológicos y que más adelante tomó el nombre de “Partido Justicialista”- manifestaba el 30 de julio de 1944 desde la Secretaría de Trabajo y Previsión: “Buscamos una justicia retributiva y opondremos una energía inexorable a la explotación del hombre por el hombre. Dentro de la concepción del Estado moderno ya nadie cree que la raza y la potencia de un país estén representadas por su stock de oro o sus depósitos. La riqueza de un país depende de su potencial humano con su grado de organización, su espíritu de iniciativa y su trabajo; de la extensión y fertilidad de su suelo; de sus plantas industriales; de su tecnicismo y del desarrollo de su investigación técnico-científica; de su red vial y elementos de transporte que faciliten la distribución fácil y el comercio sano y honesto; de una buena organización de crédito y finanzas que dé agilidad al sistema y, finalmente, de la armonía y solidaridad social. La economía nacional debe basarse en que el Estado controle sus fundamentos.”

No obstante, desde el mismo espacio ideológico se llevó adelante, con enorme apoyo popular, un Gobierno de corte liberal que entre 1990 y 1999 favoreció al individuo por sobre el conjunto y en el que el Estado tuvo un papel completamente secundario.

En definitiva, la Justicia Social se manifiesta en la búsqueda del equilibrio entre el bien individual y el bien común basado en los valores humanos fundamentales. En este sentido, la justicia social enfoca sus esfuerzos en lograr la equidad en las diferentes cuestiones sociales que aún son necesarias resolver.

 

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